Desafíos del Agro: ¿Qué significa ser una potencia eco-alimentaria?

 

Nuestro país es uno de los principales exportadores de frutas frescas y alimentos del mundo, también de vino, frutos secos y congelados, además de ser el segundo productor de salmónidos, importante exportador de productos pecuarios como cerdo y aves y relevante actor en el mercado de la celulosa. El año 2024 se exportaron MM$ 30.000 USD en alimentos y productos forestales. Chile exportó a 170 países ese año, lo que representa más del 90 % de los países de la ONU. Por estas razones se considera a nuestro país como una “potencia agroalimentaria”

Desde el año 2022 el Ministerio de Agricultura cambió el concepto, el país se propuso un paso más ambicioso: transformarnos en una potencia eco-alimentaria, lo que significa producir alimentos sanos, con bajo impacto ambiental, con trazabilidad y con valor agregado. No solo es producir más toneladas, es producir bajo tres condiciones imperativas:

  1.  Con respeto por el medio ambiente, ecológico y sustentable: menos agua utilizada por kilo de fruta o de hortaliza, menos carbono por cada caja que se exporta, menor uso de agroquímicos, aplicar una agricultura regenerativa y establecer una economía circular de residuos.
  2.  Con inocuidad y trazabilidad total: los mercados de destino exigen saber de dónde viene cada fruta y alimento, cómo se regó, qué se aplicó para producirla y quién la cosechó, la aplicación de protocolos previamente acordados, la fiscalización del Servicio Agrícola Ganadero y cumplimiento de las certificaciones exigidas. La trazabilidad debe ser completa para cumplir con los estándares exigidos por la Unión Europea, China, USA y otros importantes destinos.
  3. Con sustentabilidad social y económica: la producción debe implicar rentabilidad para el agricultor, relevo generacional, equidad de género y comercio justo con valor agregado en el origen.

Los grandes desafíos del sector agrícola

 

1.- Cambio climático y agua: producir con menos

La mega sequía ya lleva más de una década en la zona norte y central del país, con menos lluvias, menos nieve y glaciares que retroceden. El desafío es tecnificar el riego, construir embalses menores, utilizar agua de mar desalada, reutilizar aguas grises y modernizar la ley de riego. La agricultura utiliza el 75% del agua que dispone el país.

2.- Mano de obra y relevo generacional

El promedio de edad de un agricultor en Chile supera los 55 años, cada vez cuesta más conseguir temporeros y pocos jóvenes ven un futuro en el campo. El desafío es aumentar la mecanización y mejorar las condiciones laborales. El 26% de la población vive en 263 comunas rurales, que son parte de las 345 comunas con que cuenta nuestro país. Más de la mitad de los trabajos en el agro, son temporales. Cerca de 700.000 personas realizan labores de este tipo durante el año. En 1980, el 20% de los trabajadores chilenos se desempeñaban en el sector agrícola, hoy en día esa cifra es cercana al 6%.

3.- Gastos de insumos y energía

El costo de los fertilizantes, plaguicidas y petróleo subió fuertemente después de la pandemia, lo que ha hecho que los márgenes de los cultivos y alimentos producidos hayan disminuido en los últimos años. El desafío es ser más eficientes, utilizar bioinsumos, aumentar la eficiencia energética y el uso de energía solar en los campos.

4.- Responder a las exigencias de los mercados internacionales

Los mercados de destino como Europa, China y Estados Unidos están exigiendo la huella de carbono en la etiqueta de los productos exportados, menos residuos de plaguicidas y mayor exigencia sanitaria cada temporada. El desafío es certificarse, medir y comunicar, el país que no pueda demostrar que produce en forma sustentable, va a quedar fuera de los mejores mercados de destino. Es necesario importar y desarrollar genética para lograr variedades resistentes a sequías, plagas y enfermedades cumpliendo con los estándares de protección de la propiedad intelectual (UPOV 91).

5.- Competencia global y necesidad de diferenciarse

Países que nos compiten como Perú, Sudáfrica, Australia, tienen no solo costos más bajos, tienen normativas más eficientes lo que produce mayores ofertas en insumos para sus agricultores, no es posible que nuestro Servicio Agrícola Ganadero demore en promedio más de cuatro años para obtener un registro de un plaguicida. El desafío es diferenciarnos por calidad, inocuidad y sustentabilidad, no solo por precio. Lograr que la marca “Chile” y el concepto “eco-alimentaria” tenga valor.

6.- Adaptación y Modernización

El Estado se basa en normativas, estatutos y regulaciones que tienen su origen en los años 70’, en específico el Servicio Agrícola Ganadero no ha sido capaz de seguir el ritmo y las exigencias del sector privado, es prioritario lograr modernizar el SAG desarrollando una agenda de simplificación regulatoria, que fortalezca la integración público-privada con certeza jurídica. Se debe impulsar el uso de biotecnología agrícola, la protección de la innovación vegetal y el control del comercio ilegal de insumos, un flagelo que rápidamente se ha instalado en nuestra industria agrícola.

El desafío de transformarnos en potencia eco-alimentaria es pasar de “exportar toneladas” a “exportar confianza”, confianza ambiental, social y sanitaria. Este cambio implica innovación, asociatividad entre pequeños y grandes agricultores, alianzas público-privadas y políticas gubernamentales de largo plazo.

“No seremos potencia por que tengamos más hectáreas productivas, sino porque esas hectáreas produzcan mejor para el país, el planeta y para la gente que vive en ella”.

Columna opinión Carlos Sánchez. Director Ejecutivo IMPPA A.G.